miércoles, 11 de noviembre de 2009

El Perfil de la Noticia (Columna Invitada)

Papi, Mami, ¡quiero ser niña!

Por Carlos H. Suárez.
www.hemeaqui-guatemala.blogspot.com


En Inglaterra hay una noticia que ha desatado la controversia del público. Con el consentimiento de sus padres, Joey Romero de ocho años de edad, quien desde los cuatro años decía sentirse mujer, se cambió de sexo y ahora se llama Josie. “Ser niña es bueno porque me permite hornear y cocinar”, aseguró el menor, quien a los doce años comenzará a tomar hormonas femeninas. La madre de Joey, contó que desde pequeño “agarraba a sus soldaditos y los mecía como si fueran bebés”. “A medida que Joey crecía comenzó a decir que se sentía como una niña y cuando tenía cuatro años de edad insistió que realmente era una niña y no un niño”, declaró Venessia, la madre del menor. Después de llevarlo con un sicólogo, los padres estuvieron de acuerdo con el cambio de sexo de su hijo y la adopción de su nueva identidad. Ampliar la noticia en http://www.losandes.com.ar/notas/2009/10/19/un-452343.asp

Quisiera hacer cinco reflexiones acerca de esta noticia:

1. Dios es el Creador de todo ser humano. El salmista escribió: “Tú fuiste quien formó todo mi cuerpo; tú me formaste en el vientre de mi madre. Tus ojos vieron mi cuerpo en formación; todo eso estaba escrito en tu libro. Habías señalado los días de mi vida cuando aún no existía ninguno de ellos” (Salmo 139:13,16). ¿Será que Dios se equivocó en poner a Josie en el cuerpo de Joey? Dios hizo a Joey un varón para siempre, ni la cirugía ni todas las hormonas que tome lo harán una mujer jamás.
2. Satanás aborrece a los niños. En la Biblia hay dos ejemplos claros de cómo Satanás busca la aniquilación de los niños: En primer lugar, “Había dos parteras hebreas,… a las que el rey de Egipto (Faraón) ordenó: Cuando ayuden a las hebreas en sus partos, fíjense en el sexo: si es niño, mátenlo…” (Éxodo 1:15-16). En segundo lugar, “Cuando Herodes se dio cuenta de que los sabios se habían burlado de él, se enfureció y mandó matar a todos los niños menores de dos años en Belén y en sus alrededores…” (Mateo 2:16). El odio y los ataques en contra de los niños, por parte de Satanás, no han cesado. Satanás ha convencido a los gobernantes de muchas naciones, que el “asesinato” de millones de niños nonatos por medio del aborto, sea considerado un “derecho” de las mujeres. Estoy seguro que Satanás convenció a los padres de Joey de consentir su operación para destruir su identidad y, quién sabe, su eternidad.
3. Los padres están para educar y corregir a sus hijos. El apóstol Pablo enseñó a los padres a criar a los hijos en la disciplina y en la instrucción del Señor (Efesios 6:4). El encargo de Dios a nosotros los padres es de equiparlos sabiamente para la vida y guiarlos en amor hasta que ellos conozcan y cumplan con la agenda que Dios les trazó. Los padres de Joey debieron considerar el consejo de Dios, su Creador, en vez de acatar la opinión del sicólogo.
4. Los hijos están para aprender y obedecer a sus padres. Pablo también tenía consejos para los hijos: “Hijos, obedezcan en todo a sus padres, porque esto agrada al Señor” (Colosenses 3:20). ¿Cómo puede un niño de ocho años saber todo lo que significa hacerse una cirugía de esta magnitud? ¿A quién creen ustedes que culpará este niño si algún día se arrepiente de semejante decisión? Exacto, a sus padres, pero nada ni nadie podrá revertir esta situación.
5. El corazón de todo ser humano es inventor de maldad. Ya lo dijo Jesús: “Porque de adentro, es decir, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, la inmoralidad sexual…” (Marcos 7:21). ¿Quién sugirió o quién empujó a este pequeño a practicarse semejante operación? ¡Su propio corazón pecaminoso y perverso! Ahora tendrá que vivir para siempre con las consecuencias de su elección.

¿Qué otras aberraciones veremos en el mundo en el futuro? No lo sabemos exactamente, pero la Biblia nos advierte que la civilización humana irá en constante deterioro moral y espiritual, conforme se acerque la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo. Es por eso que los padres, hoy más que nunca, debemos enseñar diligentemente a nuestros hijos a vivir en obediencia a Dios, practicando los principios bíblicos.

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